domingo, 28 de junio de 2015

El Hipnotista de Ciudad Plateada


Imagen sacada de: http://all0412.deviantart.com/

Las calles estaban abarrotadas, había gente por todas partes, asustada y preocupada. Hypno podía leer las mentes de todos y cada uno, no eran pensamientos agradables pero eso le era indiferente. Aunque las calles no solo estaban abarrotadas de gente, también de Rattatas, había por todas partes, royendo los sacos de comida, metiéndose debajo de los vestidos de las mujeres… A Hypno no le importaba, había pasado su infancia como Drowzee en el bosque, y ahí estos Pokémon abundan. Lo que no entendía es por qué tuvieron que salir ese día que había tanta gente, a Silvio, su entrenador, no le gustaba la gente al igual que Hypno pero insistió en salir.

Finalmente llegaron a un sitio, era el gran edificio de piedra, delante había un hombre con bigote hablando encima de lo que parecía un cajón de madera. “…y por lo tanto, el alcalde y yo hemos acordado en recompensar con una bolsa llena de monedas de oro al que consiga expulsar a todos estos Rattatas que nos están arruinando, comiéndose nuestros alimentos y entrando en nuestras viviendas…” El hombre del bigote seguía hablando a gritos cuando Silvio empezó a abrirse paso entre la gente, Hypno lo siguió. Se colocaron delante del hombre con bigote y todo el mundo quedó en silencio.

Silvio era un chico de aspecto misterioso, la gente se lo miraba por la calle, aunque siempre de lejos. Tenía el pelo oscuro y los ojos más oscuros aun. Era de piel pálida y estaba en los huesos. Vestía con ropas viejas y desgastadas. Pero a pesar de su pésimo aspecto tenía un poder psíquico asombroso para ser un humano. –Yo lo haré–. Dijo en ese momento. –¿Pe-perdón? –Contestó el hombre del bigote. –Yo expulsaré a los Rattatas, siempre que me paguéis esa bolsa de monedas–. Todo el mundo empezó a reírse, Hypno no sabía por qué, Silvio era mucho mejor que todos ellos, de entre todos era el mejor para esa tarea, y cualquier otra. El hombre del bigote los hizo callar y aceptó a regañadientes, dijo que cuando las calles estuvieran limpias de esos “asquerosos” Pokémon rata le daría la bolsa de monedas.

Tras todo eso Hypno y Silvio volvieron a casa con sus tareas de siempre. Pronto se hizo de noche y las calles quedaron vacías. Chico y Pokémon salieron a la calle, en busca de los Rattatas, finalmente llegaron al centro de la ciudad, donde esa misma mañana estaba el señor del bigote dirigiéndose hacia la muchedumbre. Silvio miró a Hypno y le hizo una señal con la cabeza. Hypno entendió que era su momento, así que usando Telepatía se dirigió a todos y cada uno de los Rattata de Ciudad Plateada.

“Venid pequeños, venid con papá. Felices y a salvo vais a estar. Con Hypno os vais a divertir. Pequeños Rattatas dejad de roer, venid con Hypno, vuestro nuevo papá. Seréis libres de comer todo lo que queráis…” A medida que iba transmitiendo el mensaje todos los Rattata con los ojos en blanco, se dirigían hacia la plaza. El mensaje no era lo importante sino la entonación, eso hipnotizaba a todos los Pokémon haciendo que obedecieran las órdenes de Hypno.

Una vez todos los Pokémon rata estuvieron juntos, Silvio e Hypno se dirigieron hacia la oscuridad da la noche a las afueras de la ciudad, más allá de los campos de cultivo y el bosque, siempre con los Rattatas siguiéndoles. Más allá del bosque había un río, ambos se pararon en la orilla. Hace un par de días había llovido y el río estaba embravecido. Hypno les dio la orden de que siguieran caminando, uno a uno todos los Rattatas se iban metiendo en el agua, diez, cincuenta, cien y más de mil Rattatas entraron en el río y fueron arrastrados hasta el fondo para ahogarse y perecer.

Al día siguiente hacía sol, no había ni una nube en el cielo ni un Rattata en Ciudad Plateada. Hypno y Silvio se dirigieron hacia el edificio de piedra, allí volvía a estar el hombre con bigote junto al que parecía ser el alcalde, ambos estaban celebrándolo con los demás ciudadanos. Había música en las calles, juglares y demás festividades.

Pero cuando Silvio se acercó al hombre del bigote para reclamar su dinero, él hizo como no si no le oyera. Al final, después de mucho insistir contestó con un tono burlón –¿De verdad crees que vamos a pagarte tal cantidad de dinero por echar a cuatro Rattatas de la ciudad con el poder de tu Pokémon? ¡Guardias! Echad a este chico y su Pokémon de la ciudad, están intentando robar al alcalde–. Tras decir eso, dos guardias acompañados de Machoke les echaron de la ciudad. Silvio, que normalmente es un chico pacífico y tranquilo, encolerizó. Hypno le estaba leyendo la mente y no oía más que malos pensamientos hacia cualquier ciudadano de la ciudad. Pero pese a que Hypno no era un Pokémon malvado, sí que era un Pokémon fiel, y haría todo lo que su entrenador le dijera.

Esa misma noche Silvio e Hypno entraron en la ciudad cuando todo el mundo estaba durmiendo, se dirigieron al centro, igual que la noche anterior e Hypno empezó a hacer lo que Silvio le había dicho con anterioridad. Se concentró y empezó a usar Telepatía en todos los niños de la ciudad. “Venid pequeños, venid con papá. Felices y a salvo vais a estar. Con Hypno os vais a divertir. Niñitos dejad de dormir, venid con Hypno, vuestro nuevo papá. Seréis libres de jugar tanto como queráis, por vosotros vuestras familias van a llorar. Dejadme meterme en vuestros sueños, no os quejéis y levantad. Venid con papi Hypno más allá del horizonte. Ahora estaréis conmigo, para siempre…”

En medio de la niebla de la ciudad empezaron a aparecer niños a montones, con los ojos en blanco. Niños mayores con sus hermanos pequeños en brazos, gemelas cogidas de la mano, e incluso niños enfermos de la peste. Todos y cada uno se plantó delante de Hypno y entonces Silvio, él y todos los niños se dirigieron hacia las afueras de la ciudad, más allá del bosque, para no volver jamás.

Audiorelato leído por @PokeRaptorYT

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